Ex refugiados congoleños en la República Centroafricana acogen ahora a sus antiguos anfitriones

Los civiles congoleños en las provincias del norte han huido en repetidas ocasiones a la República Centroafricana a lo largo de los años, pero ahora 40.000 refugiados de la República Centroafricana han inundado la República Democrática del Congo.

Valentine (a la derecha, con camiseta amarilla) es un padre congoleño con ocho hijos que ha sido refugiado tres veces. Encontró cobijo en su día en la República Centroafricana (RCA) y hoy ha llegado su turno de acoger refugiados. Valentín aparece aquí con su viejo amigo y antiguo anfitrión, Amodola, ahora un refugiado de la RCA.  © ACNUR/B.Sokol

BATANGA, República Democrática del Congo, 10 de septiembre de 2013 (ACNUR) -- Con un conflicto surgiendo en el lado opuesto del río Oubangui, que separa la República Democrática del Congo (RDC) de la República Centroafricana (RCA), los que un día fueron refugiados en la zona y sus antiguos anfitriones se han visto obligados a intercambiar los papeles.

"Nuestro Congo es también un país que tiene muchos problemas", asegura Valentin de 45 años y padre de ocho hijos, fuera de su casa en Batanga, un pueblo en el norte de la provincia de Equateur, en la República Democrática del Congo. Él fue un refugiado en la República Centroaricana (RCA) en el año 1990 y otra vez desde 2001 hasta 2004, durante una nueva fase de la guerra civil en la República Democrática del Congo. Desde 2009 hasta 2011 tuvo que refugiarse allí de por tercer vez a causa de un conflicto entre etnias por unos viveros de peces.

Hoy es su turno para acoger a refugiados. Alrededor de 40.000 residentes en la República Centroafricana han escapado hacia la República Democrática del Congo desde finales de marzo, cuando la rebelión de Seleka se hizo con Bangui y expulsó al gobierno de la RCA. Dos familias de refugiados de doce miembros han encontrado cobijo en la pequeña casa de Valentin, cerca de Oubangui. Ya son 22 las personas que han dormido bajo su techo.

"Nosotros también nos hemos visto obligados a escapar (en el pasado) al otro lado del río y hemos sido bien recibidos. Estamos obligados a hacer lo mismo. Todo lo que hago es lo que ellos han hecho también por nosotros", afirma Valentin. En 2009 fue acogido durante semanas por familias en Zinga, al otro lado del río, antes de ser trasladado a un campo de refugiados.

"Cuando oí que esas dos familias estaban viviendo en el centro de tránsito de Batanga, corrí a buscarlas y las llevé a mi casa", dice Valentin. "Son las mismas familias que me acogieron a mí al otro lado del río, nos conocemos bien. Ellos me dieron la bienvenida cuando estuve con ellos. Cuando llegaron aquí, sentí la obligación de hacer lo mismo". "

La mayoría de la población local de Batanga estuvo refugiada en la República Centroafricana en 2009 y ahora están acogiendo ellos a refugiados de allí. "Su amabilidad proviene del hecho de que los mismos congoleños fueron bien recibidos por la población local y se les permitió cultivar su tierra. La gente de aquí no podía hacer otra cosa", dice Mokatu-Sabale, líder del pueblo de Batanga. Está acogiendo a tres familias de 15 mujeres y niños.

Muchos de los refugiados que viven con familias de acogida en Batanga se encuentran a la espera de ser trasladados al campo de refugiados de Boyabo, ya que no se sienten seguros por la cercanía de los rebeldes Seleka, visibles al otro lado del río Oubangui.

"Vi gente muerta y herida; he visto todo eso y tenía miedo", dice Amodola Kelela, de 42 años y padre de cinco hijos, que vive acogido por Valentin. "La guerra es terrible, escapé con tres de mis hijos y caminamos dos horas desde Mbongo hasta Zinga. Llevaba mucho equipaje, sufrí mucho".

ACNUR sigue ampliando el campo de Boyabo para poder recibir a más refugiados. Alrededor de 2.710 viven ahora mismo en ese campamento y 2.500 están a la espera de ser trasladados allí. Además, muchos refugiados aún están cruzando el río Oubangui hasta la República Democrática del Congo.

ACNUR y sus colaboradores también están construyendo cuatro campos de refugiados en las provincias de Equateur y Oriental, en la República Democrática del Congo, para ofrecer protección y asistencia a los refugiados, así como para ayudar a liberar la carga que suponen para la población local.

Idopolai Tema, de 34 años y padre de cinco hijos, en su día refugiado en la República Centroafricana, se encuentra hoy acogiendo a los refugiados que una vez le ayudaron. Desde mayo viven con él cinco familias de 21 miembros en su pequeña casa.

"Mi mujer y mis hijos están durmiendo en una habitación, mi otra mujer y yo en la cama y otros niños en colchones en el suelo. Los refugiados están durmiendo en la otra habitación y en el salón", nos cuenta.

"Cuando cruzaron no podíamos dejarles sufriendo, dado que tenemos una casa aquí" añade Tema. "Somos todos hermanos, somos todos humanos".